1
Que belleza soltar,
el libro bajo el brazo.
Los cordones del zapato,
Soltar las monedas en la mano.
Abandonar el kilaje de hojas
colgaje cenil de algo que
ya no sucede.
Enterrar los muertos.
Los cuerpos a la tierra,
y los espiritus al
viento.
Soltar las manos cual pinzas
que impedían la vida,
(temerosas de la arena a través
del vidrio soplado del
reloj simétrico.)
Que suceso magnífico
soltar los brazos y
descubrir la ausencia
de gravedad (en ambas dos
acepciones, si!)
Soltar con confianza y
ser libre.
Ser feliz y después
morir(se) un día ó
una noche, nada más.
2
Supongo que de
algún modo soy
Diógenes.
Ó al menos quiero creer,
que de aquel cane,
llevo un espiritu par,
o al menos...
(ser) solo una breve memoria,
difusa ensoñación
de aquel cínico voraz,
de un desatendido con
un mundo infertil.
Tan solo la desnudez
humana,
que conlleva el
desprecio ciego
de la sociedad
ciega.
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12.11.07
4.11.07
La culpa de tu boca
Raro que hasta hace un rato
yo estaba solo
y no me acordaba del silencio
yo sumergido en él.
Ya ahora te miro
esa boca suspendida
y la mirada como en un sueño
al que no accedo.
Me extravío en tu
extravío.
Se multiplica la soledad
en ese instante privado
nuestro.
Vos callas mirando un mecanismo
invisible
Vos callas y
yo
te espío.
(Adónde te iras cuando nos dejamos,
cuando la montaña te esconde,
adónde te vas si no estamos
me imagino tus caminos y
me voy por los míos.
De la vida se o quizás
quiero saber,
que se mide en tiempo y
para nosotros por lo menos
lo tengo. Sosegado por
un extraño contacto. Me
gusta saber que no te tengo ni vos a mí,
¿me esfuerzo?
si es saber que somos accidentes
que se frecuentan, un instante
¿qué se puede planear mientras
se existe tan caoticamente?
Me resta creer que el espiral es
hacia arriba y ya
no temer un invento
de infierno improbable,
quien sería tan insensato
de querer castigarnos
a vos y a mí
creaturas sin norte ni sur
por encontrarnos)
yo estaba solo
y no me acordaba del silencio
yo sumergido en él.
Ya ahora te miro
esa boca suspendida
y la mirada como en un sueño
al que no accedo.
Me extravío en tu
extravío.
Se multiplica la soledad
en ese instante privado
nuestro.
Vos callas mirando un mecanismo
invisible
Vos callas y
yo
te espío.
(Adónde te iras cuando nos dejamos,
cuando la montaña te esconde,
adónde te vas si no estamos
me imagino tus caminos y
me voy por los míos.
De la vida se o quizás
quiero saber,
que se mide en tiempo y
para nosotros por lo menos
lo tengo. Sosegado por
un extraño contacto. Me
gusta saber que no te tengo ni vos a mí,
¿me esfuerzo?
si es saber que somos accidentes
que se frecuentan, un instante
¿qué se puede planear mientras
se existe tan caoticamente?
Me resta creer que el espiral es
hacia arriba y ya
no temer un invento
de infierno improbable,
quien sería tan insensato
de querer castigarnos
a vos y a mí
creaturas sin norte ni sur
por encontrarnos)
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